Tú María Reina de la Paz, que esparces el perfume de tu Amadísimo Hijo, en nosotros que somos tus hijos, fresco aroma que ha impregnado desde hace 24 años a esta que siempre ha sido tu comunidad. ¡Te damos gracias!
Te damos gracias Virgen Santísima por que a través de tu vientre inmaculado ha emanado la sabia del Espíritu Santo que nos ha rebosado. Y donde nos sigues llenando de esa fuerza que viene de lo alto y nos haces siempre estar en tu gozo, en tu alegría y en tu paz.
Tú que eres la doncella escogida de Dios Padre, para llevar en tu vientre al Salvador del mundo, has formado en nosotros ese jardín de rosas donde nunca dejan de florecer. Con esa blancura que te caracteriza y resplandece tu gracia, que nos lleva a sentir y a vivir la presencia del Espíritu Santo.
Gracias María Reina de la Paz
Por tu gloriosa intercesión que nos ha llevado de tu mano para recibir el don de la oración como tu misma nos has entregado.
Gracias María Reina de la Paz por esta tu comunidad. Tú la que se ha encargado de los pequeños detalles, que han embellecido el servicio que ofrecemos a Tu Hijo amado, a través de los niños, jóvenes, solteros, matrimonios, familias, abuelos, vocacionados, empresarios y políticos, que nos ha conducido a una nueva evangelización.
Gracias María Reina de la paz por enseñarnos a amar y a vivir la palabra de Dios, llevándola a conocer hasta los confines del mundo.
Te alabamos y te bendecimos Señor, por dejarnos a María Reina de la Paz que has sido nuestra guía, nuestra esperanza, nuestra humildad, nuestro silencio y nuestra perseverancia en este camino de salvación, que nos lleva a ser santos e inmaculados.
Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones
Hechos 2, 42
Amén

